Lectura del libro de la Sabiduría 4,7-15
El justo, aunque muera prematuramente, tendrá el descanso. Vejez venerable no son los muchos días, ni se mide por el número de los años; que las canas del hombre son la prudencia; la edad avanzada, una vida sin tacha. Agradó a Dios, y Dios lo amó; vivía entre pecadores, y Dios se lo llevó; lo arrebató, para que la malicia no pervirtiera su conciencia, para que la perfidia no sedujera su alma.
La fascinación del vicio oscurece lo bueno, el vértigo de la pasión pervierte una mente sin malicia. Madurando en pocos años, llenó mucho tiempo. Como su alma era agradable a Dios, lo sacó aprisa de en medio de la maldad. Lo vieron las gentes, pero no lo entendieron, no reflexionaron sobre ello; la gracia y la misericordia son para los elegidos del Señor, y la visitación para sus santos.
SALMO 42: Deseo del templo
- mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;
- mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
- mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
y desahogo mi alma conmigo:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.
- mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Envía tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen,
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
- mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.
- mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».
- mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 5-11
Hermanos: La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. En efecto, cuando estábamos todavía sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por el salvados de la cólera! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación. Palabra de Dios.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (12)
«Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.
Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará. Y donde esté yo, allí también estará mi servidor. Palabra del Señor.
